28 julio 2012

Los Santos Inocentes/ the Innocent SaintsLos Santos Inocentes por Miguel Delibes
My rating: 3 of 5 stars

Leí esta breve novela el día después de ver por segunda vez la buenísima pelicula de Mario Camus, y ahora creo que el mayor mérito de ese libro es haber inspirado la peli, también titulada "Los santos inocentes". La simple historia de una familia campesina humillada y explotada por los señores, y especialmente por el señorito, en un cortijo en la España de los años 1940 ha llegado a ser un potente símbolo de la represión y miseria rural durante el franquismo, y bien merece el par de horas que le tardará para leerla.

Pero fueron Camus y su magnífico reparto que dieron plena vida a Paco el Bajo (Alfredo Landa), su mujer Régula (Terele Pávez), y el hermano tonto pero bueno de ella, Azarías (Paco Rabal). Landa es especialmente impresionante en su representación del campesino humilde y ansioso por hacer cualquier cosa por complacer al señorito, para no perder el sustento de su familia — un personaje diametralmente opuesto al atrevido y temible detective privado que representó en El crack, dirigido por José Luis Garci en 1981, solo 3 años antes de la peli de Mario Camus. Camus suprime uno de los personajes de la novela, un hijo que en la narrativa sobra (Delibes no le da ninguna acción importante), pero en cambio nos ofrece imagenes para permitirnos imaginar las vidas de los otros hijos, y del buenísimo imbécil Azarías después del terrible pero perfectamente comprensible crimen con que Delibes cierra su novela.

Si tiene oportunidad de verla, no la pierda.

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25 julio 2012

La democracia contra sí misma

Los enemigos íntimos de la democraciaLos enemigos íntimos de la democracia by Tzvetan Todorov

My rating: 3 of 5 stars


Según Todorov, el "populismo, ultraliberalismo y mesianismo" son "los enemigos íntimos de la democracia", porque socavan las bases de la democracia mientras pretenden extenderlas. Entre los muchos ejemplos que presenta en esa prédica angustiada — porque de análisis no tiene nada — están las incursiones de los poderes europeos en los Balcanes y Libia, y el intento de suprimir el velo islámico en Francia, y la totalmente evitable catástrofe de Fukishima (no tenían que construir la central en una zona sísmica a orillas del mar, pero parecía más rentable en su día). Todos son ejemplos de acciones que pretender imponer una especie de "libertad", cosa que evidentemente es una enorme contradicción, o defender una clase de libertad (de los grandes inversores). Parece evidente que negarles a las musulmanas francesas el derecho de elegir su vestimenta no es la manera de hacerlas sentir más "libres". Además de ser una contradicción, la pretendida imposición de la libertad disfraza otros motivos más siniestros, como son: el populismo, buscar los apoyos de los electores animando el rechazo de "lo otro" (sus costumbres ajenas, sus creencias religiosas, o su mera presencia) y así estimulando acciones violentas contra gitanos o musulmanes u otras minorías; el "ultraliberalismo", la defensa a ultranza del beneficio del capital privado, como sería el control de los campos petroleros de Libia; y el "mesianismo", el afán de obligar a otros a pensar como uno. El mérito de este libro es obligarnos a repensar muchas supuestas buenas acciones que han dado nefastas consecuencias. Su debilidad es su falta de rigor sociológico. Las opiniones son nada más que opiniones, no le llevan a Todorov a formular hipótesis contrastables. Por ejemplo, está claro que la intervención de la OTAN en los Balcanes no contrarrestó el horror (pensamos en Srebrenica, por ejemplo), pero ¿qué habría ocurrido a la democracia en los Balcanes si el OTAN hubiera actuado de otra manera? ¿Qué otro modelo (que el de Sarkozy) se puede examinar para regular las relaciones entre musulmanes y otros, y cuáles son los diferentes efectos? Y ¿cuáles son las condiciones sociales que más inducen al conflicto? España (relativamente tranquila en este respecto) podría ser un ejemplo para la comparación, o el Reino Unido (donde quizás las condiciones sociales, la segregación social, son aún más agudas). Pero Todorov no es sociólogo ni cosa que le parezca, sólo un ciudadano inteligente (y especialista en otros temas, como la literatura y la lengua) y muy angustiado.



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22 julio 2012

Un golpe de dignidad

Sostiene PereiraSostiene Pereira by Antonio Tabucchi
My rating: 5 of 5 stars

Sostiene Pereira que no hizo nada extraordinario, que sólo empleó su modesto talento profesional para responder a una infamia que, sostiene, nada había hecho para provocar. Era un verano muy caluroso en Lisboa en 1938, y Pereira, sostiene, estaba preocupado por sus problemas cardíacos y de obesidad, y no tenía a nadie con quien hablar de ellos ni de las otras sombras en la vida. A nadie salvo su difunta esposa, con cuyo retrato sí conversaba. A pesar de ser periodista con más de 30 años en el oficio, sostiene Pereira, no quería saber de la guerra en la vecina España o los conflictos en las más lejanas Italia y Alemania, que intuía eran muy desagradables. Como lo era el fanatismo salazarista y pro-fascista que tanto le repugnaba ese verano en su querida Portugal. Así, sostiene Pereira, prefería dedicarse como editor de la página cultural del pequeño vespertino Lisboa a los escritores católicos franceses del s. xix, lejos de todos esos problemas de actualidad. Pero la actualidad de repente se le presentó, en las personas del joven Francesco Monteiro Rossi y su vivaz y lista novia Marta.

La frase repetida, "sostiene Pereira", nos dice que hemos escuchado esta historia del mismo Pereira (cuyo nombre de pila nunca sabremos), pero que no hay que creerle a pies juntillas. No es que sospechamos que Pereira miente; seguramente Pereira, "católico a su manera", considera la mentira un pecado, a no incurrir salvo para evitar otro pecado mayor. Pero hay cosas que Pereira no quiere contar y que podrían ser importantes para entender como un hombre solitario, grueso, algo tímido, y no joven podría tomar una acción atrevida y certera cuando las circunstancias lo empujan al extremo de su tolerancia moral.

Es una gran, breve novela, y un gran ejemplo de un golpe de dignidad en condiciones límites. En una nota después de la historia, Antonio Tabucchi nos cuenta cómo se le ocurría escribirla en 1992-93, de memorias de personas como el ficticio Pereira que sí supieron actuar con la dignidad que le permitían sus medios.

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