01 marzo 2005

Para el club de lectores de Carboneras

Chicos, lamento que no pude estar con vosotros ayer lunes. Me gustaría mucho escuchar vuestras opiniones, para posiblemente rectificar la mía. Considerad esta nota una contribución más a la tertulia. Espero vuestros comentarios.

Schwartz, Fernando. El desencuentro. Edited by Virgilio Ortega, Colección Premio Planeta. Barcelona: Editorial Planeta, 1996.
Entrevista a Schwartz; y esto, sobre El desencuentro

Son dos historias: la de Javier, un escritor español de la misma edad del autor (n. 1937), que cuenta de su amor imposible por su hermosa tía África que le lleva 17 años, y que se complica la vida pretendiendo rescatarla de su infelicidad misteriosa; y la de África misma, que en un diario dejado después de su muerte, cuenta de una pasión destruida en su juventud. Javier es un narrador irónico y divertido, "un burgués comodón, un poco liberal y extremadamente frívolo" que hace carrera "aprovechando mi más que relativa condición de perseguido político en España", y que comenta con humor los contrastes culturales entre Madrid (donde viven la tía y los abuelos), Nueva York (donde él y su prima Martita son socios de una casa de veraneo en Long Island), y México D.F. El clímax es una escena donde Martita, hija de África y mujer de negocios soltera y de gran éxito profesional, sin duda el personaje más complejo de la novela, se revienta de celos ante la evidencia de que su madre siempre ha querido más a Javier que a ella. Desafortunadamente, la voz irónica y matizada de Javier desaparece, para dar lugar al melodrama jadeante del diario de África, una chica sobreprotegida y educada en colegio de monjas que descubre el placer sexual follando con el torero más bravío y buenmozo de México (que por supuesto es su primo hermano), y cuyo idilio es cruelmente destruido por su tía, la madre del primo torero, medio por brujería. Es tan triste y trágico que tienes que reír. Hay tantas pasiones entre tías y sobrinos y entre primos y primas que hace pensar en la vida y obra de Vargas Llosa ("La tía Julia", por ejemplo, y su actual matrimonio). Después de la protofeminista Martita, el segundo personaje más intrigante es uno que no aparece en persona, sino sólo por referencias muy negativas del abuelo de Javier y de África -- el primer marido de ésta. No sabemos si realmente era tan abusador como lo pintan, o si simplemente él -- como yo -- se aburrió de muerte de la necia África. A lo mejor ese era el "desencuentro" del título.

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