04 marzo 2005

Los pobres también sueñan

Y los ricos lloran y gastan plata para saborear la pobreza. Aquí hay sólo un ejemplo, de la villas miseras de Buenos Aires La villa, una usina de negocios rentables, reportaje por Julián Gorodischer en Página 12. Hace unos pocos años, Susana y yo descubrimos que podíamos hacer un tour guiado de la favela más grande de Rio de Janeiro, Rocinha, y lo hicimos. Extraña experiencia, ser turista de la miseria, pero la verdad es que esas poblaciones hacinadas de gente pobre son como laboratorios del ingenio humano. Crean casas de los materiales menos esperados, arman tinglados, hacen arte, hacen el amor, hacen guerra -- hay mil maneras de forjar la dignidad de los elementos que otros toman por basura.

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