16 mayo 2012

In memoriam: Carlos Fuentes

La muerte de Artemio Cruz by Carlos Fuentes
My rating: 5 of 5 stars

Aquí ofrezco como recuerdo a este gran autor esta reseña de un libro que leí hace más de 20 años.

Muestra como se institucionalizaron la corrupción y la injusticia en México desde la revolución, a través de la biografía de Artemio Cruz (n. 1889, m. 1960) que, en su lecho de muerte, recuerda episodios de su vida. Hombre alto (1,85 m.), fuerte y buenmozo (ojos verdes, pelo crespo) en su juventud, es una mezcla de gran audacia y egoismo materialista, siempre buscando la mejor manera de salvar el pellejo y enriquecerse. Como teniente carrancista en 1915, huye las balas villistas y abandona un soldado suyo herido, pero (por un malentendido) es aplaudido como heroe; luego de la guerra, recurre a mentiras y chantaje para obligar al viejo hacendado reaccionario Gamaliel a darle su hija en matrimonio y control de sus tierras; entonces manipula y defrauda a los campesinos; electo diputado, traiciona al presidente de la República para alinearse con otro más fuerte; llega a ser dueño de un poderoso periódico que hace y destruye carreras políticas, fulmina contra los "comunistas" y apoya la venta de las riquezas patrias a los norteamericanos ­ siempre que le paguen la comisión elevada que exige. Ya viejo y feo, compra la compañia de una joven para vacaciones, y más viejo actúa como rey, "el momia de Coyoacán", para ofrecer en su enorme casa una cena y baile costosísimo para ostentar su poder. Ha amado y perdido a tres mujeres: ­ Regina, que viola violentamente durante la revolución pero que llega a quererlo y luego es muerta por los enemigos; su esposa Catalina, que lo repudia, por haber humillado a su papá (don Gamaliel), y Laura, mujer inteligente y madura, separada (o divorciada?), que Cruz pierde porque teme romper abiertamente con su esposa. También quiere a su hijo Lorenzo, que, creyendo imitar al padre que supone revolucionario heróico, a los 17 años va a luchar por la República en España y muere en la fuga hacia Francia. Sólo en la experiencia de Lorenzo en España, y en las últimas páginas donde vemos la niñez de Cruz ­ y aprendemos que es hijo bastardo de otro hacendado y de una sirvienta mulata, ­ nos apartamos del punto de vista de AC.

Los cambios de tiempo, la fragmentación de la narrativa y la falta de indicación clara de quién está hablando hacen muchas veces difícil la lectura. Las descripciones de objetos y acción son realmente impresionantes.
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Y aquí encontrarás mi reseña de otra novela de Carlos Fuentes, La buena conciencia — con una nota sobre un triste acontecimiento en la vida del autor.

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