18 marzo 2010

Dioses del Nilo

Anubis te cuidará cuando pases de este mundo.
De nuestra estada en Egipto, recordamos especialmente el calor, los madrugones (para el bus a Abu Simbel, tuvimos que levantarnos a las 2.00, tanto para evitar el calor como para unirnos a la caravana de unos 30 buses turísticos, que tuvieron que pasar por una inspección de seguridad que demoró más de una hora y llevar cada uno un soldado con fusil a bordo), la gran amabilidad de los egipcios (especialmente cuando salíamos de los circuitos turísticos), el temerario tráfico casi sin normas en El Cairo, y -- los dioses.

A mí me parece perfectamente normal y comprensible que los antiguos egipcios hayan reconocido a muchos dioses. Ocurrían muchísimas cosas que tenían que ser obra de algún ser que quería o favorecer o castigar a los seres humanos. Las crecidas del Nilo, generalmente favorable, eran obra de Hapi, aunque Osiris también tendría que ver. La muerte (Anubis), la sabiduría (Tot), la artesanía (Ptah), el amor (Hathor), el parto (Bes) y otros fenómenos misteriosos tenían cada uno su dios, y a veces varios dioses -- porque diferentes asentamientos humanos, a lo largo del Nilo, habían imaginado diferentes dioses para esas cosas. Y que los dioses solían tener cuerpos humanos y cabezas u otras partes de animales también me parece normal, porque el chacal, o gavilán, o ibis, o león, o hipopótamo, todos tienen atributos fuera del alcance humano, como debe ser con los dioses. (Esa es Tawaret o Tueris a la izquierda. Ella asiste a las parturientas.)

Lo que sí me parece problemático es que, después de muchos milenios, los egipcios abandonaran sus múltiples dioses, o quizás los fundieron para imaginar uno solo, como es el caso hoy. Primero con los judíos y los cristianos, y entonces los musulmanes, que a partir de la conquista árabe en 639 impusieron a un dios que no tiene aspecto ni humano ni animal. Fue un cambio revolucionario en la manera de imaginar la relación del ser humano con el universo, y me provoca una gran curiosidad por saber cómo los experimentaron los diferentes sectores de la sociedad -- artesanos que ya no podían hacer esfinges y otras representaciones, sacerdotes ahora sin oficio, parteras que habían perdido la ayuda de Tawaret y Bes, et cétera.

No lo sabemos, pero quizás podemos conjeturar. Naguib Mahfuz fue el escritor egipcio mejor conocido que indagó en esta cuestión, en más de una novela. Yo leía Akhenatón mientras viajábamos por el país, sobre el faraón "hereje" que quiso abolir todos los otros dioses y fomentar el culto del que según él era el único verdadero dios, Atón, un dios que se podría considerar como un precursor de Alá, miles de años antes -- un dios sin un real aspecto físico, representado sólo por un disco solar cuyos rayos terminaban en manos, para acariciar y traer amor a los seres humanos. No duró; el faraón Akhenatón (o Ajenatón), "servidor de Atón" (imagen a la derecha), murió, posiblemente asesinado, abandonado antes de su muerte (por lo menos, según la novela) hasta por su querida esposa Nefertiti, y sus sucesores revirtieron a su tradicional panteón, donde el dios Amón tenía primacía.

Mahfuz también exploró esta cuestión en una novela alegórica, la que le causó mayores problemas: The Children of Gebelawi (en su traducción al inglés) cuenta la historia bíblica y coránica de la creación como si fuera la historia de un callejón de El Cairo. Y fue por eso que "el premio Nobel de literatura Naguib Mahfuz, de 94 años, ciego y casi sordo, fue apuñalado en la calle en 1994, lo que le impide escribir con su propia mano desde entonces, e incluso hoy no sale a la calle sin protección policial" -- como cuenta el blog Radical.es. (En realidad, en 1994 Mahfuz tenía "sólo" 83 años; murió en 2006, a los 95.)

Mitología egipcia - Wikipedia, la enciclopedia libre
Taringa! - Algunos Dioses Egipcios Parte 1

El Nilo: Un Río Misterioso - MUNDO PARANORMAL

Algunas novelas de Naguib Mahfuz
Akhenatón
Children of Gebelawi
The Day the Leader Was Killed

No hay comentarios:

Seguidores

Archivo del blog