12 octubre 2006

El admirable idiota

Un amigo me dijo que le había gustado mucho Alatriste, pero que la película adolecía del mismo defecto que los libros en que se basa: la falta de "argumento". Quería decir que es sólo una retahila de aventuras, sin una historia más amplia para darles mayor sentido.

Ahora que he visto la peli, entiendo perfectamente este comentario. Pero de gustar, ¡gusta mucho! Especialmente a nosotros los chicos -- no sé que tendría de interesante para las chicas, porque es pura celebración de la testosterona. Esgrima, mucha esgrima, con la puntuación de las salidas insolentes (la insolencia también es muy del gusto de los chicos) de los principales espadachines : Alatriste, Iñigo, y el personaje para mí más adorable, todo un matón caballeresco y el más bizarro de toda esa bizarría, Malatesta. Y Alatriste es un personaje atractivo también por su astucia y sus escrúpulos (por ej., no contar quién lo contrató por una fechoría, o no querer matar a su enemigo Malatesta delante de la mujer de éste).

El Zorro, el Llanero Solitario, Superman, James Bond, Alatriste -- son hombres que representan determinados valores eternos, y por eso nunca cambian. Si lo hieren gravemente en un episodio, en el próximo está sanado; si es halagado o premiado, en el próximo vuelve tan pobre como antes. Si se junta con alguna mujer, en el próximo episodio el destino lo ha separado de ella, mientras él sigue como eterno soltero. Alatriste combate fiero, sin cansarse ni perder entusiasmo por la riña, durante más de 30 años. El cambio viene solamente cuando el autor empieza a aburrirse y permite que el héroe se envejezca y muera, para que pueda escribir otra cosa.

Lo curioso de Alatriste no es la falta de una historia normal (nosotros las personas reales sí cambiamos como resultado de las heridas o los halagos). Lo que es extraño (dentro del género de las epopeyas) es que Diego Alatriste no tenga proyecto propio. Con toda su inteligencia, nunca cuestiona ni rechaza los encargos que le dan los poderosos. No lucha por venganza personal ni por deshacer alguna injusticia, como Robin Hood o El Zorro, ni para preservar la democracia y el orden social como Superman, ni mucho menos para su propio beneficio como los románticos forajidos de tantas leyendas.

Alatriste es el hombre que quisieras tener de tu lado en un aprieto, por ejemplo en el sitio de Breda; Malatesta seguramente se salvaría a sí mismo, abandonándote si fuera preciso y sin remordimientos. Pero con Malatesta se puede imaginar tener una conversación cortés, inteligente e irónica, sobre por ejemplo la filosofía o la música o la literatura. Alatriste no sabe decir más que gruñidos, y su única filosofía es que después del combate viene la muerte. El detalle menos convincente de la película es que Francisco de Quevedo se sienta para platicar con él -- Quevedo, que inventaba pícaros tanto más interesantes que el capitán.

El capitán Diego Alatriste vive en una sociedad que castiga gente como él, por pobre y sin sangre noble, y donde los poderosos son todos ladrones. Pero él rehusa tomar el botín aun cuando cae en sus manos. Es valiente, leal y letal, exactamente el tipo de hombre que todo ejército del mundo idolátra. Es el perfecto soldado idiota: fiel defensor de sus opresores.

Pero la figura trágica de estas novelas no es el pobre capitán sino el estado español, que sí sufre enormes cambios durante la carrera del capitán. Pierde casi todo so inmenso imperio en Europa, se empequeñece, se empobrece. Y el gran placer de leer o ver estas historias es, como dice el autor, "difuminar las fronteras entre historia y ficción" y visitar la Madrid y la España del siglo XVII. Ve más de lo que dice el autor en Capitán Alatriste. La web oficial de Arturo Pérez-Reverte

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