06 julio 2007

† Un vacío repentino

El desplome ayer de la tolva de un silo de carbón en la cementera Holcim de Carboneras segó las vidas de cuatro obreros y dejó malheridos a otros cuatro. Cada uno deja un repentino e inasimilable vacío en este pequeño pueblo, y suponemos que cada uno deja viuda y huérfanos. Uno que era muy amigo nuestro -- y posiblemente otros, porque aún no sabemos los nombres de todos los fallecidos -- ha dejado un vacío a nuestros mismos pies, un abismo donde antes, hasta ayer por la tarde, había una roca.

El "J.M.B.A." en la noticia adjunta era nuestro amigo José, soldador y el marido de nuestra querida amiga, la bibliotecaria del pueblo, María José, y padre de la vivaz y encantadora Sarita, de 7 años. Recordamos a José con Sarita de la mano o, más frecuentemente, vigilando y protegiéndola a una distancia para respetar la enérgica autonomía de la niña mientras ella patinaba o corría. Y lo recordamos con su sobrinito Pablo en los hombros, y su sonrisa y su bondad, una sonrisa algo triste porque añoraba su lejana Galicia. Había llegado a Carboneras hace 10 años para trabajar, y aquí conoció y se casó con María José. Ese hombre, tan fuerte y generoso, apoyaba muy especialmente a María José, que nos apoya a todos los que participamos en los programas culturales que se originan en la biblioteca. Ahora nos toca a nosotros apoyarla a ella. Es un golpe muy duro, una rendija enorme en el tejido de este pequeño pueblo, y un dolor muy particular en nuestra casa.

En estado muy grave uno de los trabajadores de Holcim ingresados en el hospital Torrecárdenas

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