18 febrero 2009

Las serpientes narrativas

Si no he tenido mucho que decir aquí ultimamente, es porque, como le dije recién a un amigo, estoy luchando como Laocoonte para resolver la conclusión de una novela. La imagen del troyano me vino a la cabeza porque la novela cuenta tantas historias que me dejan enmarañado como él con sus serpientes. Es un libro de más de 400 folios con buen comienzo (creo) pero que rehusa llegar a su final. Una novela realista y mágica, realista en la manera de contar, mágica en la manera de los personajes de entender sus respectivas situaciones. Una novela muy documentada, con personajes históricos y otros construidos. A veces quiero abandonarla, pera ella misma no me deja -- hemos convivido por demasiados años ya, porque la idea original me sedujo en 1997. Para realizarla he tenido que aprender algo de turco y griego y mucho sobre las costumbres de esos pueblos de hace 600 años.

No quiero concluirla de cualquier manera, ni pretender atar cabos por nudos increibles, como hacen muchos novelistas. Cuando busco ejemplos, encuentro pocos. Pocas novelas terminan tan bien como comienzan. Creo que "Cien años de soledad" es una de las pocas grandes excepciones, y quizás "Gravity's Rainbow" (que ahora quiero releer). Quiero una conclusión que sorprenda sin ser increible, y que resfuerce los grandes temas de la obra -- que en este caso, son la civilización urbana versus la nómada, la fe y el pragmatismo, y otros cosas por el estilo. Se trata del penúltimo gran sitio de Constantinopla, y por qué fracasó.

A lo mejor algún lector me puede recomendar otras novelas que terminan tan bien como comienzan. Os agradeceré.

1 comentario:

gef dijo...

La terminé hoy. Al final las serpientes de Laocoonte se pusieron en orden y juntaron las cabezas para un final feliz de mi novela.

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