02 octubre 2007

¿Alatriste en Irak?

Acabo de leer en muy poco tiempo este encanto de aventura, la primera de una serie de novelas sobre el espadachín escrupuloso del s. XVII, Diego Alatriste y Tenorio. Para mi brevísimo resumen en la "Pequeña biblioteca comentada", pulsa El Capitán Alatriste.

Como comento ahí, la novela ofrece distintos tipos de placeres, para adolescentes y adultos. Lo que me llamó especialmente la atención es el retrato de un determinado tipo de hombre, un peculiar estilo de hombría, que -- no lo puedo asegurar, pero sospecho -- sería ajeno a los verdaderos espadachines de la época, pero puede ser admirable en la nuestra. Es un hombre de una enorme capacidad de violencia, pero con estrictísimo código de conducta personal -- no le gusta matar a ancianos y niños, por ejemplo, ni a nadie por la espalda --, pero sin embargo tan leal a su palabra empeñada y su profesión asesina que no delata a la gente que lo contrata para semejantes crímenes. Tiene un pasado turbulento y hasta heróico de que no le gusta hablar pero que no puede olvidar. El capitán Alatriste es el detective Sam Spade, o el pistolero del Wild West tan frecuentemente representado por John Wayne, un tipo de héroe que emergió en la imaginación de novelistas y cineastas del s. XX. Como yo también nací en ese cada vez más distante siglo, es un tipo de hombría con que me puedo identificar.

Mi duda no es tanto si tal personaje realmente existiera en el s. XVII (le concedo al novelista toda la libertad para imaginarlo), sino si puede realmente existir en nuestro s. XXI. O sea, si sería posible que una persona con tanta capacidad de violencia, bajo órdenes de gente poderosa y posiblemente con siniestras intenciones, hoy en día pudiese retener y ejercer semejantes escrúpulos. Concretamente, si un "marine" de EE. UU. o el Reino Unido, o uno de los mercenarios de Blackwater en Irak, o algún soldado colombiano, intervendría para salvarle la vida a un inocente cuando sus jefes y compañeros exigen matarlo. Claro, sería siempre un acto muy excepcional. Quizás una fantasía como este Alatriste puede hacer semejante rebeldía por lo menos imaginable a alguno de esos chicos con rifles, morteros, granadas u otras armas en las manos.

El Capitán Alatriste (en la web oficial de Pérez-Reverte)

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