28 julio 2005

Jorge Guillén

Guillén, Jorge. Cántico. Madrid: Diario EL PAÍS, S. L., 2005.

Muchos signos de admiración, poca (casi ninguna) sexualidad. Guillén nace en Valladolid en 1893, abandona España en 1938 tras ser "detenido y encarcelado por motivos políticos" en 1936 (no sé si por los republicanos o los nacionales), enseña en Wellesley y en Harvard, y luego regresa a España donde muere en Málaga, en 1984, habiendo continuamente ampliado este poemario. Ésta es la edición de 1936, "antes de que adquiera una tonalidad diferente con la inclusión de poemas contemporáneos de la Guerra Civil o posteriores a ella," como reza la introducción por Luis González Nieto.

González Nieto señala como "programa de todo el libro" estos versos del primer poema, "Más allá": "Ser, nada más. Y basta./ Es la absoluta dicha" y un poco después, "Soy, más: estoy. Respiro./ Lo profundo es el aire. / La realidad me inventa, / Soy su leyenda. ¡Salve!".

Qué contraste con un poeta carnal como Pablo Neruda, para quien "ser" y "estar" de ninguna manera bastaban, sino que había que asir el mundo, saborearlo, palparlo, y en lugar de sólo estar había que hacer. En Cántico encontré un solo poema donde el poeta parece apreciar la sensualidad de otro cuerpo (que no sea el sol, o la luna, o alguna flor o mueble de su casa). Es "El manantial", donde observa a una muchacha emerger del río. Pero lo que parece fascinarle a Guillén es el río y no la muchacha. Yo prefiero los poetas de sangre más caliente.

Seguidores

Archivo del blog