24 junio 2011

El narcoterror se hace literatura

El ruido de las cosas al caerEl ruido de las cosas al caer por Juan Gabriel Vásquez

Mi evaluación: 4 de 5 estrellas


El gran mérito de esta novela es que hace palpable el permanente miedo que produce la narcoviolencia, en este caso en Colombia, y como trastorna las vidas de tanta gente normal que no quiere y no ha escogido la violencia. También pretende mostrar lo absurdo y contraproducente que ha sido "la guerra contra las drogas" empujada y financiada por los EE.UU., y cuyos resultados han sido la violencia desenfrenada, la corrupción sin límites, y la destrucción de intentos de desarrollar el país y sus recursos humanos.

El narrador Antonio Yammara, nacido en 1970 en Bogotá, recuerda la peor época, la de magnicidios (ministro de justicia, el candidato presidencial Galán, y otros), cochebombas, explosiones de aviones de pasajeros etc., en los 1980, cuando el carismático e inteligente Pablo Escobar fue el narco más famoso, más rico y más peligroso del mundo (hasta su muerte por la policía en 1993), y también cuando niño llegó a ver el extraordinario zoológico "Villa Nápoles" que Escobar hizo construir para divertir a los niños. En 1995, cuando piensa que todo eso ha pasado y él desempeña como un jovencísimo profesor de derecho, conoce a Ricardo Laverde, 20 años mayor que él y recién salido de la prisión, y lo está acompañando en una calle de la ciudad cuando dos jovenes sicarios en una moto matan a Laverde y hieren gravemente al joven Yammara. Su búsqueda de la historia de Laverde y por qué lo mataron lo lleva a descubrir las ilusiones y decepciones de gente de esa generación, de cuando la marihuana cedió mercado a la cocaína y la "guerra contra las drogas" fue declarada por el presidente de los EE.UU. Richard Nixon.

Las descripciones de la labor y las frustraciones en la Colombia rural, de una joven norteamericana idealista, voluntaria del Cuerpo de Paz en 1969, suenan perfectamente auténticas a este servidor, que en esa misma época hacía un trabajo similar en el vecino Venezuela. Esta novela nos ayudará a entender no solamente una parte del sufrimiento de Colombia, sino también las enormes dificultades y contradicciones de la guerra contra las drogas en México, en Afganistán, o en cualquier parte.

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17 junio 2011

Nuevo mapa colaborativo de la corrupción en Brasil

La cineasta Raquel Diniz dice que se inspiró en las protestas del 15-M en España, que en turno se inspiraron en las de El Tahrir en El Cairo, que se inspiraron en las de Túnez, y aquellas (parcialmente) en las de Tehrán un año atrás. Parece imparable la ola global de protestas por una "democracia real ya".
Nuevo mapa colaborativo en línea registra corrupción en Brasil | Knight Center for Journalism in the Americas

Y a propósito, Alcalde brasileño es acusado de amenazar a periodista que lo vinculaba con actos de corrupción | Knight Center for Journalism in the Americas


16 junio 2011

La universidad indígena de Venezuela

Esto me parece una iniciativa maravillosa. Poner a gente tan aislada en contacto con el mundo exterior es también una manera de permitirla defenderse contra todos los que manejan recursos y tecnología más poderosa.

La universidad indígena de Venezuela - La Propia Foto | Últimas Noticias

01 junio 2011

Los indignados comprometidos

  Hoy leí una nota de Daniel Innerarity, La indignación no es suficiente, que se plantea como respuesta a Stéphan Hessel en su pequeño libro superventas ¡Indignaos! Claro que la indignación no es suficiente para cambiar el mundo, y ni siquiera para corregir injusticias. Patalear e injuriar y gritar contra lo que te molesta puede ser una gran manera de desahogarte para luego no hacer nada más. Y es cierto, como dice Innerarity, que hay muchos indignados racistas, o fascistas, o paranóicos, cuya indignación puede ser un terrible peligro.
Pero plantear su argumento como una refutación de Hessel sólo muestra que no ha leído ¡Indignaos! con suficiente atención. Lo que busca Hessel no es el pataleo sino el compromiso, con los valores humanitarios y solidarios que tanto animaban las consciencias y las acciones después de derrotar el fascismo en la Seguna Guerra Mundial. 
Citándose a sí mismo, dice que suele decir a los jovenes, "mi larga vida me ha dado una sucesión de razones para indignarme", pero entonces explica,

Estas razones han nacido menos de una emoción que de una voluntad de comprometerme.
Y cita a Sartre, que a él y otros jóvenes intelectuales en la posguerra
nos enseñó a decirnos a nosotros mismos: «Sois responsables en tanto que individuos». Era un mensaje libertario. La responsabilidad del hombre que no puede encomendarse ni a un poder ni a un dios.
Este breve ensayo y la vida de su autor, resumida por los editores en un epílogo, son inseparables — no se puede entender uno sin la otra. Nació en 1917, luchó en la Resistencia francesa contra Vichy y los nazis, participó en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948, y sigue defendiendo sus valores con voz firme e ideas claras. Y como él sabe por su larga experiencia, para comprometerse y asumir nuestra responsabilidad humana, primero hay que reconocer las injusticias de este mundo como tales, y eso es indignarse.

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