22 marzo 2008

Lenguaje para nuestros tiempos

“Hay que inventar un lenguaje que no produzca belleza – sino hambre infinita, mortalidad infantil donde nuestros ojos se desorbiten como estos monstruos sin lactancia”.

Así empieza la nota Poesía por Eduardo “Tato” Pavlovsky, en la contratapa de Página 12 del 20 de marzo. Es una idea que se les ha ocurrido a muchos profesionales de la lengua, horrorizados por la violencia y los destrozos planetarios que parecen ir en crescendo. Otra versión de una idea similar la presentó George Orwell en 1984. Pero como sabemos (y seguro que lo sabe también Pavlovsky, como lo sabía Orwell), el lenguaje es nuestra única arma posible contra la mentira y la búsqueda de la verdad la más eficaz defensa contra la corrupción del discurso.(Pavlovsky es “Psicoterapeuta. Autor, director y actor teatral. Entre sus numerosas obras se encuentran El Señor Galíndez, Potestad y La muerte de Marguerite Duras”.)

Os invito a releer lo que colgamos aquí hace algunos meses, cuando murió Roberto Fontanarrosa, sobre su concepto de “las malas palabras”.

19 marzo 2008

Palacete encantado

Viciana Martínez-Lage, Alfonso. Bajo el ciprés. Narradores Almerienses. Almería: Arráez Editores y Ediciones La Isleta, 2006.

Bajo uno de los cipreses del cementerio de una pequeña ciudad en el sur de España, un arquitecto recibe la primera intuición de la pasión y sangre que empapan un viejo palacete abandonado -- un palacete que él está encargado a derrumbar para construir una obra nueva. En un relato que te engancha desde el primer momento y no te suelta hasta su conclusión 60 páginas más tarde, viajamos desde las preocupaciones cotidianas de un profesional en la especulación urbanística de la España moderna y más o menos tolerante, para remontarnos al mundo de extrema intolerancia y represión de la dictadura franquista. Esa cruenta dictadura ha dejado fantasmas en toda España -- heridas nunca sanadas, angustias e injusticias calladas por miedo y el pavor de las sombras que pueden todavía ocultar a los esbirros. Y son fantasmas -- productos de su imaginación, tal vez, o verdaderos espíritus inquietos -- que revelan al arquitecto-narrador una historia de amor prohibido entre dos muchachos, y la terrible venganza del padre de uno de ellos.

La narrativa mantiene la tensión, estimula un deseo casi jadeante para saber qué pasará en las próximas páginas, y en momentos provoca un verdadero escalofrío. Y tiene otro mérito esta breve novela -- sus descripciones de los espacios, del cementerio o el palacete o hasta el rellano de escalera frente a la puerta de lo que puede ser uno de los fantasmas, son tan reales que te hacen sentir que estás en ese lugar.

Viciana es también autor de la novela El engaño del general (2004), otra narrativa en dos pistas cronológicas (el presente y pasado, en este caso, un episodio de la guerra civil en 1936), además de obras profesionales de geografía.

Para nuestro resumen y comentario de El engaño del general, pincha Pequeña biblioteca comentada)

Pincha aquí para una foto y entrevista a Alfonso Viciana.

Imágen: Camino con ciprés bajo cielo estrellado de Vincent van Gogh.

17 marzo 2008

Tinieblas y traición en Viena posguerra

Este mes en el Club de Lectura de Carboneras leímos el relato que escribió Graham Greene para preparar su guión para una famosa e impactante película, The Third Man (El tercer hombre, 1949). Pincha El tercer hombre para ver mi resumen y comentario respecto al relato. Sobre la película, ve la nota en El Criticón.

06 marzo 2008

Lo que se pierde en la traducción

El mes pasado nos tocó leer en el Club de Lectura de Carboneras "Madame Bovary" -- uno de esos muchos libros famosos que he querido leer por muchos años. De hecho, creo que leí una versión abreviada, cuando estaba en escuela secundaria -- yo tendría 16 o 17 años -- y aprendiendo francés. Pero, ya sea porque era una versión abreviada, o porque yo sólo estaba empezando a leer francés, o porque tenía 17 años, no me dejó una gran impresión.

Ahora sí. Y tomé el trabajo de leerlo en francés, versión completa, porque a Flaubert hay que leerlo en su lengua. Bueno, a lo mejor se tendría que decir lo mismo de Tolstoy, Thomas Mann, Mahmoud Darwish -- de todos los autores del mundo que se cuidan del sonido y la estructura de sus pasajes. Y como uno no puede saber todos los idiomas del mundo (por lo menos, yo no puedo), no tenemos más remedio que leer una traducción o quedarnos totalmente ignorantes. Así que rectifico: si puedes, deberías leer a Flaubert en francés. La traducción (la versión española me parecía mala) te puede dar el argumento, la historia, pero nada del placer de las sensaciones que este autor sabe crear por el ritmo de sus oraciones, la combinación de imágenes, los sonidos de las palabras escogidas.

Me costó mucho trabajo, con la ayuda incesante de un gran diccionario (Le nouveau Petit Robert, 2008), y a lo mejor perdí algunos detalles deliciosos. Pero me dio tanto placer vivir las pasiones de Emma, oir los discursos absurdos del farmacéutico, de Rodolphe y el sacerdote (entre otros), y poder oler y palpar la campiña de Rouen, que espero hacer tiempo el año que viene para leerlo de nuevo. Para un brevísimo resumen del argumento y mis reacciones, pincha Madame Bovary por Gustave Flaubert.

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