16 enero 2008

Tiempo de retorno

Un bellísimo cuento por Luisa Valenzuela, Tiempo de retorno. Y esto, muy diferente, de la semana pasada, también me gustó: A cajón cerrado, por Marcelo Birmajer. Salieron en LNR, la revista de La Nación de Buenos Aires, que explica la serie así: "LNR invitó a diversos escritores y escritoras argentinos a elegir un relato de su propia obra y justificar el porqué de esa elección. Aquí se inicia esta serie de cuentos, elegidos por sus propios autores, que estarán presentes en estas páginas durante el verano".

09 enero 2008

Chateando solo

La selección de este mes del Club de Lectura de la Biblioteca de Carboneras es Neuman, Andrés. La vida en las ventanas. Madrid: Editorial Espasa Calpe, 2002. Es una novela epistolar que para mí era claustrofóbica -- aunque el chico que escribe al vacío (porque su supuesta interlocutora nunca contesta y talvez ni existe) hace referencia a los apasionados "poètes maudits" como Lautréamont, Corbière y Rimbaud, no los emula ni en imaginería ni en aventuras réales, sino pasivamente observa actuar a sus pocos conocidos y acepta cualquier destino que no requiera un esfuerzo suyo. Esto sí suena auténtico: sus ansiedades sexuales de jóven tímido. Aquí va mi resumen: La vida en las ventanas

(A propósito, me constan que la presentación de nuestras Personas Libro en Carboneras, en la Casa de la Música el 17 de diciembre, fue un enorme éxito: mucho público, muchas "personas libro" presentando textos, y una gran fiesta después. Desafortunadamente, su servidor no pudo participar -- me veía obligado a acompañar a Fidedigna a Madrid, donde se proponía cubrir actos culturales para los diarios Otro País e Inmundo.)

06 enero 2008

Un puzzle de círculos

Vargas, Fred. El hombre de los círculos azules. 1996. Trans. Helena del Amo. Madrid: Punto de Lectura, 2007.

Jean-Baptiste Adamsberg, el nuevo comisario en un distrito parisino, enfrenta un doble misterio: ¿Quién está trazando círculos en tiza azul alrededor de objetos desechados en las calles de Paris? Y ¿quién últimamente ha dejado unos cadáveres degollados en esos círculos? Pero Adamsberg tiene un extraño método que deja a su inspector Danglard y otros polis perplejos: no seguir las pistas que a ellos les parecen más lógicas, sino dejar que su inconsciente y su intuición trabajen para sugerir hipótesis sorprendentes pero certeras.

Las novelas policíacas de Fred Vargas son muy populares en Francia y otros países, pero ésta nos dejó insatisfechos. Hay varios personajes excéntricos (un ciego guapo y resentido, una oceanógrafa con la manía de seguir a extraños en la calle, el mismo Adamsberg desaliñado y con su ensueño perpetuo) pero ninguno especialmente complejo -- hay una sugerencia de dilema moral sólo en el caso del patético inspector Danglard, pero su función en la novela se limita a observar como trabaja, o parece no trabajar, Adamsberg. Y casi no hay diferencias notables en sus maneras de hablar. Tampoco hay detalles visuales o sensuales para diferenciar una calle u otro lugar de cualquier otro de su categoria. Fue divertido leerlo, pero más por sus méritos como puzzle que por sus personajes.

"Fred Vargas" es seudónimo de la escritora y arqueóloga francesa Frédérique Audouin-Rouzeau.

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