28 noviembre 2006

27 noviembre 2006

Argentina, España: De cara al trauma histórico

Las heridas de la guerra civil en España todavía no se cicatrizan. Esto lo vimos en el Club de Lecturas de la biblioteca de Carboneras, cuando hablamos de los relatos en el impactante libro Los girasoles ciegos de Alberto Méndez. De parte de los que tenían familia en el lado de la Segunda Republica, estas historias despertaron memorias terribles y dolorosas. Duelen no solamente los recuerdos de muerte y hostigamiento a manos de los fascistas; también duele pero mucho el recuerdo de la vergüenza y el silencio de sus padres y abuelos, cuando era impermisible y peligroso hablar de esas experiencias durante la larga represión franquista. Y creo que nuestras compañeras y compañeros que hablaron de ello sintieron algún alivio a desahogarse, gracias al estímulo del libro. Y hay otros, con otras historias familiares quizás, que prefieren no seguir removiendo los huesos de los fusilados y los torturados. Como en todo país donde haya pasado algún trauma parecido.

Por eso creo que nuestros vecinos españoles podrán entender muy bien lo que sienten las víctimas directas y los familiares de víctimas (que también son víctimas) en otros países donde el gran criminal ha sido las fuerzas de orden y la injusticia se llamaba Justicia.

Uno de esos países, compañero de la infamia, es la Argentina. Y creo que es interesante, desde España, mirar las maneras en que los argentinos están enfrentando su propia horrible historia de la "guerra sucia", las desapariciones, la brutalidad. No sé si se puede o si se debe usar los mismos métodos en España, pero sí creo que es ingenioso el recurso de la telenovela para permitir hablar de lo que "De Eso No Se Habla". He aquí un reportaje sobre un esfuerzo muy exitoso: El fenómeno Montecristo | LANACION.com

Y, por si te interesa saber más (posiblemente para intentar algo similar), aquí hay más sobre los escritores y productores y su idea: Los padres de la criatura | LANACION.com

Las cosas realmente importantes

La buena educación | LANACION.com: " –Si tuviera que señalar un solo punto flaco en el comportamiento social de los argentinos, ¿cuál sería?

–Me parece que uno de los más evidentes es el mal manejo de los cubiertos en la mesa. Hoy los chicos salen de colegios carísimos siendo perfectamente bilingües, pero no saben comer porque nadie les enseñó, y luego no es fácil aprender todo junto de grande. Muchos no saben reglas básicas, como que está prohibido colocar los cubiertos en posición de remo, es decir, apoyados sobre el borde del plato tocando el mantel con el mango. Parece increíble, pero es así. Esto es serio incluso desde el punto de vista laboral, porque hoy cada vez más las entrevistas de trabajo en ciertos niveles incluyen una comida de evaluación con el candidato. "

23 noviembre 2006

Nunca me atrajo el otoño

En el Club de Lectura de la Biblioteca de Carboneras, tuvimos el inmenso placer de lucirnos como actores bajo la dirección del dramaturgo y director de teatro Antonio Rodríguez Menéndez. En preparación, todos habíamos aprendido de memoria algún texto que queríamos transmitir a un público, y que el mes que viene presentaremos en Almería como parte del proyecto Personas Libro. Nuestras selecciones eran de las más diversas: desde un microcuento de Eduardo Galeano, al famoso capítulo 68 de Rayuela de Julio Cortázar, y poemas de García Lorca, Pablo Neruda, Schiller y Baudelaire. Y una del grupo trajo una composición de ella misma que, con el permiso de la autora, colgamos aquí para compartir con vosotros.
Nunca me atrajo el otoño de ningún sitio

Nunca me atrajo el otoño de ningún sitio.
Todos los días pienso en ti y siento el desamparo de este mundo.

Hay árboles que cambian de color,
pero hasta que no vea a la higuera totalmente pelada,
con sus esqueléticas ramas extendiéndose a lo largo y ancho de este mundo,
no me habré dado cuenta de que el otoño pasó y ya es 21 de diciembre.

De qué me sirve la inmediatez del correo electrónico.
¿Qué tengo que decirles?
Me acerco a los seres humanos como a los seres vivos más admirados.
Hombres fueron Gustave Flaubert, Miguel de Cervantes y León Tolstoy,
sin embargo, qué consideración les merece una mujer.

Me entusiasmo cuando escucho canciones de Bebe, Luz Casal y Las Niñas.
Tan reivindicativas, tan enteras.
Y hago mío todo el dolor y la lucha de tantas mujeres maltratadas, prostitutas o no,
en la casa, en la calle, en el trabajo, en la guerra y en la paz.

¿Aceptas que camine a tu lado sin desear tu sexo?

La otra noche soñé con uno de los hombres más verdugos de la tierra, George W. Bush.
Sentados en sendas butacas de tonos rojizos, bajo el techo del cuarto de la chimenea,
me besaba la mano mientras sonreía, y yo según me estremecía le besé también la suya,
con sumo agrado y esmero.
Y es que cualquier hombre puede ser amado.


- Beatriz Torres

20 noviembre 2006

Una advertencia para el mundo

Este poema de Erich Fried (Viena, 1921-Baden-Baden, 1988) me dio escalofrío y agradecimiento, por lo que dice de nuestro más que posible futuro, y por la advertencia. También me renovó el deseo de aprender mejor el alemán.
Deuda de reconocimiento

Erich Fried
(50 años después de la subida al poder de Hitler)

Demasiado acostumbrados
a temblar de indignación
por los crímenes
de los tiempos de la esvástica

nos olvidamose estarles un poco agradecidos
a nuestros antecesores
porque sus acciones

podrían seguir ayudándonos
a reconocer a tiempo
la fechoría incomparablemente más grande
que hoy estamos preparando nosotros


Dankesschuld

(50 Jahre nach der Machteinsetzung Hitlers)

Viel zu gewohnt / uns vor Entrüstung zu schütteln / über die Verbrechen / der Hakenkreuzzeit // vergessen wir / unseren Vorgängern doch ein wenig / dankbar zu sein / dafür daß uns ihre Taten // immer noch helfen könnten / die ungleich größere Untat / die wir heute vorbereiten / rechtzeitig zu erkennen

Traducción de Ursula Barta. Publicado el 18 de noviembre en ELPAIS.com - Babelia

11 noviembre 2006

El laberinto del fauno

A propósito de cómo conmemorar la guerra civil en España, está esta fantasía muy bien elaborada de una España fantástica en 1944, cuando los franquistas todavía están celebrando su victoria de hace 5 años mientras el fascismo de las potencias mayores está perdiendo la guerra: EL LABERINTO DEL FAUNO | Guillermo del Toro.

A principio pensaba que combinaba las visiones de dos libros que hemos examinado en la Club de Lecturas de la biblioteca de Carboneras: los horrores de los relatos de Alberto Méndez en Los girasoles ciegos, y las historias de magia de Los cuentos de la Alhambra de Washington Irving. Pero no, ni el uno ni el otro. Méndez nos hace ver a los monstruos de la guerra y la posguerra como seres humanos (hasta el insoportable pero muy humano diácono del último relato); del Toro en cambio convierte a los hombres en verdaderos monstruos de cuerpo (ver foto) y alma, o (el caso del cruelísimo capitán Vidal) en cuerpo humano monstruosamente deformado cuando recibe un tajo en la boca por su maldad. Y los buenos de la película tampoco tienen ninguna complejidad: son totalmente buenos, generosos y heróicos, desde el pequeño médico hasta los campesinos del maquis, que son como los buenos hombres de Robin Hood pero con escopetas y obuses en lugar de arcos y flechas.

Y mientras el irónico y moderno (para el siglo XIX) Irving usó la magia como truco literario para acentuar las improbabilidades de sus cuentos y dar risa a sus lectores adultos, la peli de del Toro nos hunde en un terror infantil de una tradición mucho más antigua, precristiana y pre-alfabeto. Pero hay que verla, porque los monstruos son horripilantemente imaginativos y las actuaciones, especialmente de la niña (Ivana Baquero) y la sirvienta semi-esclava (Maribel Verdú), son deliciosas.

Los santos desconocidos de la guerra civil

Esto lo manda el colega y amigo, novelista y ensayista peruano Eduardo González Viaña, que en estos momentos desempeña en Oviedo (España). Nos parece muy interesante en el contexto de cómo conmemorar esa terrible guerra, cuyas heridas siguen sin sanarse en España. Puedes ver más artículos de Eduardo en el Correo de Salem.
Memoria de España: el cura de Loscorrales

El 22 de diciembre de 1936, José Pascual Duaso, cura de Loscorrales, en Aragón, comenzaba a preparar su pequeña iglesia para las festividades de Navidad. No tenía mucho que ofrecer a los niños porque prácticamente había entregado a los pobres todo lo que tenía. Mientras pensaba qué hacer, se dirigió al corral de la parroquia para ordeñar a su escuálida vaca Jacinta.

Era tiempo de guerra, y los Loscorrales estaba aún más pobre de lo que había sido siempre. Don Pascual había repartido todas sus mantas y ropa de abrigo entre los humildes aldeanos. La leche de Jacinta estaba destinada a los niños. El invierno era crudo, y la guerra había cortado todo abastecimiento. Con el poderoso apoyo de Hitler y las armas más mortíferas de entonces, Franco había invadido España. La república y los españoles se defendían con las uñas.

Don Pascual no pudo llegar al establo. A medio camino, lo detuvo un grupo avanzado de franquistas. En menos de media hora, le hicieron un “juicio” sumario. “No tienes nada en la parroquia porque todo lo has repartido entre los pobres. ¿Y qué vas a hacer ahora con la leche de tu vaca?... Vas a entregarla a los futuros comunistas. Eso significa que no eres sino un ateo comunista.”

Lo cosieron a balazos, y dejaron su cadáver en una zanja con prohibición expresa de inhumarlo en tierra santa. Solamente muchos años después, pasados los días perversos del franquismo, se le pudo poner una lápida.

El hecho viene a nuestra memoria ahora que la Iglesia Católica ha comenzado a canonizar a una serie de sacerdotes españoles de aquella época. El humilde Mosén Pascual no figura entre ellos porque no estaba del lado de Franco. No está tampoco el sacerdote mallorquín Martín Usero que abrió la puerta de la cárcel para que escaparan los vecinos condenados a muerte. Tampoco se hallan los 16 sacerdotes que fueron ejecutados por los fascistas en el país vasco, ni mucho menos los que padecieron martirio en Galicia, en La Rioja, en Castilla y en Baleares, entre otros lugares.

No eran militantes comunistas o anarquistas. No eran obreros. Eran sacerdotes diocesanos, religiosos, religiosas, padres y madres de familia, jóvenes laicos católicos, seguramente comprometidos con su pueblo y coherentes con sus convicciones. Fueron torturados primero. Les vendaron los ojos después y les dispararon quienes habían invadido España para supuestamente salvarla del ateísmo. En nuestro tiempo, sin embargo, las jerarquías eclesiásticas no los recuerdan.

Leo un despacho actual de Zenit, la agencia de prensa del Vaticano. En el mismo se habla de los clérigos españoles canonizados y se dice que desde el 18 de julio de 1936 hasta el primero de abril de 1939 (fecha del triunfo definitivo de Franco) “en la zona republicana se desencadenó la mayor persecución religiosa conocida en la historia desde los tiempos del Imperio Romano.”

El despacho olvida algo. Como lo demuestra una histórica foto tomada en Burgos al día siguiente del golpe de estado, las altas jerarquías católicas se pusieron de inmediato al lado de los invasores de España. Para ello, alegaron que la causa de Hitler y de Franco era una cruzada en nombre de Dios.

Las propiedades eclesiásticas invadidas son consecuencia de ello. El pueblo reaccionó con la violencia de los débiles contra los invasores y contra sus aliados. Además, cuando los soldados musulmanes de Franco se lanzaban a decapitar a todo el que encontraban a su paso, bien difícil es que creyeran cristianos a los clérigos que iban a su lado.

Soy un católico practicante y estaba seguro de que la Iglesia de nuestro tiempo había roto con ese oscuro pasado. El despacho de Zenit, sin embargo, es de nuestros días y en él se hace un ataque infortunado contra la España que en 1936 se defendió del fascismo y hoy ha vuelto a la democracia, ha elegido un gobierno socialista y se ha integrado plenamente a la civilizada comunidad europea.

“La mayor persecución religiosa conocida en la historia desde los tiempos del Imperio Romano”, que recuerda Zenit, la desencadenó en el pasado la propia iglesia a través de la Santa Inquisición durante los siglos en que ese “santo” instrumento de la fe enterró vivos o quemó lentamente con leña verde a judíos y a cristianos de otras denominaciones por el crimen de practicar la veneración de Dios en la forma que les enseñaron sus padres.

¿Cristianos mártires? ¿No lo son también los luchadores sociales? ¿Los que son ejecutados sin juicio o padecen largas carcelerías por el delito de haber intentado edificar una utopía socialista? ¿No es Jesús y la mayor parte de su mensaje evangélico, una crítica del rico y poderoso y un mensaje de servicio a los pobres?

Para ver las fosas comunes, hacer clic en: Fosas de Oviedo

¿Y el cura de Loscorrales? ¿Y los sacerdotes acuchillados por los franquistas? ¿Por qué no figuran en la relación de nuevos santos españoles? ¿Simple olvido?... No, exactamente. Nada más ocurre que El Vaticano hoy no considera mártires a los cristianos que marcharon al patíbulo por defender la paz y la justicia social, sino a aquellos que estuvieron del otro lado, junto al piquete de los ejecutores.

Queridos lectores: Los invito a visitar mi novela EL CORRIDO DE DANTE, por Eduardo Gonzalez Viaña. Arte Público Press, University of Houston

09 noviembre 2006

Nicaragua: Versos de esperanza y de lucha

Como dije a un colega que pretendía defender la elección de Daniel Ortega en Nicaragua, el hombre es un desastre moral y políticamente hablando. Lástima que sea él el máximo representante sobreviviente de un movimiento tan hermoso como fuera, en muchos de sus aspectos, el sandinismo. Si lees inglés, a lo mejor te interesará un ensayo escrito después de una visita al país en el 1984, "Mermaids and Other Fetishes". Habla (entre otras cosas) de un grupo de jovenes sandinistas obreros y campesinos en el norte, armados contra los terribles "contras" con un fusil y una guitarra.

Nicaragua ha sufrido enormemente, y se dice que es uno de los más pobres de América. Por eso precisamente, es importante recordar lo que siempre ha sido -- desde Rubén Darío hasta nuestros días -- una de sus más grandes riquezas, la producción de poemas. Aquí, más o menos al azar, os presento uno que acabo de descubrir y cuyas ideas me sorprendieron, de un poeta que murió muy joven, durante (y supongo que a causa de) la guerra sandinista contra la dictadura de Somoza: LEONEL RUGAMA (Estelí, 1949 -- Managua, 1970)


La tierra es un satélite de la Luna
El Apolo 2 costó más que el Apolo 1
el Apolo 1 costó bastante.

El Apolo 3 costó más que el Apolo 2
el Apolo 2 costó más que el Apolo 1
el Apolo 1 costó bastante.

El Apolo 4 costó más que el Apolo 3
el Apolo 3 costó más que el Apolo 2
el Apolo 2 costó más que el Apolo 1
el Apolo 1 costó bastante.

El Apolo costó un montón, pero no se sintió
porque los astronautas eran protestantes
y desde la luna leyeron la Biblia,
maravillando y alegrando a todos los cristianos
y a la venida el papa Paulo VI les dio la bendición.

El Apolo 9 costó más que todos juntos
junto con el Apolo 1 que costó bastante.
Los bisabuelos de la gente de Acahualinca tenían menos
hambre que los abuelos.

Los bisabuelos se murieron de hambre.
Los abuelos de la gente de Acahualinca tenían menos
hambre que los padres.
Los abuelos murieron de hambre.
Los padres de la gente de Acahualinca tenían menos
hambre que los hijos de la gente de allí.
Los padres se murieron de hambre.
La gente de Acahualinca tiene menos hambre que
los hijos de la gente de allí.
Los hijos de la gente de Acahualinca no nacen por
hambre,
y tienen hambre de nacer, para morirse de hambre.
Bienaventurados los pobres porque de ellos será la luna.

Para este y muchos otros poemas, pincha Dariana - Portal de la literatura nicaraguense; y también debes mirar
El Nuevo Diario - Managua, Nicaragua - Sandinismo y poesía y poesía en Nicaragua
El fin de la'poesía nicaraguënse'

03 noviembre 2006

Bush y Blair: bailaores inesperados


Aquí los dos mandatarios explican su política de guerra mientras zapatean a los derechos humanos y a las vidas mismas, usando misiles como castañuelas. ¡Qué ... verosímil! No lo pierdas. Bush y Blair en clave flamenco

Imagen: Menkes

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