30 marzo 2006

-¡Abozar esos obenques, joder!


Pérez-Reverte, Arturo. 2004. Cabo Trafalgar. Un relato naval. Madrid: Alfaguara.

En la desastrosa derrota de la flota aliada francesa-española de 33 navíos de línea, frente a igual número de navíos ingleses bajo el mando del almirante Horatio Nelson, 1-XI-1805, Pérez-Reverte hace trabajar un 34º navío español inventado, el Antilla de 74 cañones (como era la mayoría de la flota aliada), para poder entrar en las mentes y sensaciones de sus oficiales y tripulantes durante tan terrible batalla. La corrupción de Godoy y sus ministros ha dejado la marina española en mal estado (los navíos son muy buenos pero mal equipados, y el atraso de los pagos y otros abusos han hecho que pocos marinos veteranos queden en la tripulación, que se ha completado con artilleros de tierra, campesinos y otros pobres urbanos reclutados a la fuerza), el almirante francés impuesto por Napoleón es un incompetente, y algunos capitanes huyen hacia Cádiz en lugar de ayudar a los navíos más atacados, pero (en esta versión y probablemente en la realidad), la mayoría de los barcos y sus tripulantes novatos luchan ferozmente contre los mejor organizados, equipados y dirigidos ingleses. Además del Antilla, comandado por el valiente capitán Carlos de la Rocha, Pérez-Reverte inventa una balandra francesa, el Incertain, cuyo capitán Quelennec observa sin participar en la batalla. Es un relato lleno de miedos, escalofríos, heroismos y términos navales ya muy extraños. Aunque esta edición incluye diagramas mostrando las diferentes cubiertas, los cañones y el velámen de un navío de 74 cañones de la época, los gritos de los oficiales y los daños precisos del fuego enemigo son muchos veces incomprensibles para el lector normal (no especialista en el tema) de hoy. Pero no importa. Esos gritos y caídas de piezas misteriosas comunican la excitación y la desesperación. Los heroes de la novela son, al fin, los tripulantes y oficiales españoles en general, y especialmente el capitán de la Rocha (la dignidad y el deber), el guardiamarina de 17 años Falcó (el patriotismo juvenil), y el secano reclutado a la fuerza Nicolás Marrajo, “hijo de madre poco clara, sin trabajo ni profesión conocida salvo de pícaro, contrabandista, rufián y buscavidas, escoria de las Españas, reclutado forzoso por un piquete de leva en la taberna La Gallinita de Cai", que se enloquece bajo el incesante tiroteo y realiza una increíble hazaña – volver a izar la bandera española en lo que queda de un mástil del destruido barco, bajo el fuego enemigo intenso – sólo para joder a los ingles (espíritu de resistencia del pueblo común).

Puedes contrastar esta nota con otra de Marisol Paul.

Para una historia detallada en inglés, The Battle of Trafalgar

Y del Diccionario Náutico:
boza: Cabo hecho firme en la proa de un buque, que sirve para amarrarlo a un muelle, embarcadero, muerto, etc. / Cabo corto, firme por un chicote a un cáncamo o argolla de cubierta o a cualquier punto del buque, que sirve para sujetar con varias vueltas del otro chicote a determinado cabo de maniobra a fin de que no se escurra durante la faena que esté ejecutándose. / Trozo de cabo más largo y hecho firme del mismo modo, para sujetar al costado anclas, anclotes y otros objetos pesados. / Es un trozo de cabo o cadena de unos dos o tres metros de largo con uno de sus extremos hecho firme en un gancho o cáncamo, con el otro extremo, por medio de vueltas mordidas, se hace firme el cabo.

obenques: Cabos ó cables que sujetan a un palo lateralmente. Un palo de dos niveles de crucetas tiene: obenques altos (los que van desde los cadenotes de cubierta hasta el tope de palo), obenque intermedios (los que van desde la base de la crucetas superiores hasta los cadenotes) y obenques bajos (los que van desde las crucetas inferiores hasta los cadenotes).


Imagen: "Redoutable under attack and dismasted". Según Pérez-Reverte, este navío francés "libró el más duro combate de trafalgar: 486 muertos y 81 heridos a bordo. Uno de sus tiradores mató al almirante Nelson."

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